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 La esclerosis lateral amiotrófica (ELA, enfermedad de Lou Gehrig
o de Stephen Hawking) es una enfermedad neurodegenerativa
progresiva que afecta a las neuronas motoras del cerebro y la médula
espinal, que dejan de funcionar y, por lo tanto, de enviar mensajes a los
músculos, ocasionando debilitamiento muscular e incapacidad de
movimiento.
No obstante, tal y como puntualiza Nuria Muelas, coordinadora del Grupo
de Estudio de Enfermedades Neuromusculares de la Sociedad Española
de Neurología (SEN), es «una enfermedad que afecta a muchas funciones
del paciente -no solo a la motora-, como la respiración, la nutrición o la
social y psicológica». Por eso, deben tratarla otros profesionales además
del neurólogo. De hecho, en los hospitales se han creado unidades para
una asistencia más integral a los afectados.
• Problemas para la deglución y el habla, especialmente, lentitud al hablar o
dificultades en la articulación de las palabras.
• Sensación de cansancio y pesadez excesiva en los músculos controlados
por la médula espinal.
• Rigidez muscular o calambres.
• Contracciones musculares (fasciculaciones).
• Parálisis.
• Pérdida de peso.
• Depresión: puede aparecer con el tiempo, debido a la fatiga que produce
la enfermedad y el deterioro progresivo que ocasiona.
FUENTE: www.adelaweb.org
ICTUS: El ictus es una enfermedad cerebrovascular que afecta a los
vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro. También se le
conoce como accidente cerebrovascular (ACV), embolia o trombosis.
Los dos últimos términos, no obstante, se refieren más bien a distintas
causas del ictus. Un ictus ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva
sangre al cerebro se rompe o es taponado por un coágulo u otra partícula.
Debido a esta ruptura o bloqueo, parte del cerebro no consigue el flujo de
sangre, oxígeno y glucosa, que necesita. La consecuencia es que las
células nerviosas del área del cerebro afectada no reciben oxígeno, por lo
que no pueden funcionar y mueren transcurridos unos minutos.
Síntomas: En general, los ictus son de inicio súbito y de rápido desarrollo,
y causan una lesión cerebral en minutos (ictus establecido). Con menos
frecuencia, un ictus puede ir empeorando a lo largo de horas, incluso
durante uno o dos días, a medida que se va necrosando un área cada vez
mayor de tejido cerebral (ictus en evolución). Por lo general,
esta progresión suele interrumpirse, aunque no siempre, dando paso a
períodos de estabilidad en que el área de tejido necrosado deja de crecer
de forma transitoria o en los que se observa cierta mejoría.
En función del área del cerebro afectada pueden producirse muchos
síntomas diferentes.
• Adormecimiento o debilidad repentina en la cara, el brazo o una pierna,
especialmente en uno de los lados del cuerpo.
• Confusión repentina, dificultad para hablar o para entender.
• Repentina dificultad para andar, mareo, pérdida de equilibrio o
coordinación.
• Problemas repentinos para ver en uno o los dos ojos.
• Dolor de cabeza repentino sin que se conozca la causa.
Cuando el ictus afecta a la región izquierda del cerebro, la parte afectada
será la derecha del cuerpo (y la izquierda de la cara) y se podrán dar
alguno o todos los síntomas siguientes:
• Parálisis del lado derecho del cuerpo.
• Problemas del habla o del lenguaje.
• Estilo de comportamiento cauto, enlentecido.
• Pérdida de memoria.
Si por el contrario, la parte afectada es la región derecha del cerebro, será
la parte izquierda del cuerpo la que tendrá problemas:
• Parálisis del lado izquierdo del cuerpo.
• Problemas en la visión.
• Comportamiento inquisitivo, acelerado.
• Pérdida de memoria.
Se han desarrollado algunas formas de saber cuándo una persona va a
sufrir un ictus. Entre ellas, se encuentra, por ejemplo, la escala
Cincinnati, que consiste en tres comprobaciones:
• Asimetría facial: Se hace sonreír al paciente para comprobar si ambos
lados de la cara se mueven de forma simétrica. En caso anormal, un lado
mostraría deficiencias para moverse.
• Fuerza en los brazos: Se indica al paciente que estire los brazos durante
10 segundos. En caso anormal, uno de los brazos no se mueve o cae
respecto al otro.
• Lenguaje: Se indica al paciente que hable. En caso anormal, arrastra las
palabras, tiene problemas para hablar o no habla.
Si alguna de estas tres comprobaciones obtiene el resultado anormal,
cabe la posibilidad de que el paciente vaya a sufrir un ictus.

Fuente: cuidateple.marca.com