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Es una enfermedad crónica que se origina porque el
páncreas no sintetiza la cantidad de insulina que el cuerpo humano
necesita, la elabora de una calidad inferior o no es capaz de utilizarla con
eficacia.
La insulina es una hormona producida por el páncreas. Su principal
función es el mantenimiento de los valores adecuados de glucosa en
sangre. Permite que la glucosa entre en el organismo y sea transportada
al interior de las células, en donde se transforma en energía para que
funcionen los músculos y los tejidos. Además, ayuda a que las células
almacenen la glucosa hasta que su utilización sea necesaria.
En las personas con diabetes hay un exceso de glucosa en sangre
(hiperglucemia), ya que no se distribuye de la forma adecuada. Noemí
González, secretaria de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y
especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital La Paz, de Madrid,
explica que la glucosa elevada puede ser perjudicial «para todo el
organismo, pero principalmente para el corazón, el riñón y las arterias,
por lo que las personas que tienen diabetes y no lo saben o no la tratan
tienen más riesgo de problemas renales, infartos, pérdida de visión y
amputaciones de miembros inferiores».
Síntomas
Entre los posibles síntomas de una elevación de la glucosa se encuentran
los siguientes:
• Mucha sed (polidipsia).
• Sensación de mucha hambre (polifagia).
• Necesidad de orinar continuamente, incluso de noche (poliuria).
• Pérdida de peso, a pesar de comer mucho.
• Cansancio.
• Visión borrosa.
• Hormigueo o entumecimiento de manos y pies.
• Infecciones fúngicas en la piel recurrentes.

 Fuente: cuidateple.marca.com